El formateo de una unidad de almacenamiento es una de las herramientas más utilizadas y populares para llevar a cabo muchas tareas relacionadas con el mantenimiento de nuestros equipos. Sin embargo, es una tecnología bastante oscura para la mayoría de los usuarios, quienes simplemente la utilizan para obtener resultados sin preocuparse de nada más. No es que esto esté mal, pero no siempre el formato para un disco debe ser el mismo.

A pesar de lo fácil que es formatear un disco duro o un pendrive, lo cierto es que existen dos métodos para hacerlo: El formateo rápido y el formateo completo. Y si los usuarios ignoran cuál se debe aplicar en cada caso, puede que esté aplicando una solución inadecuada. Es por ello que en este artículo aprenderemos cual es la diferencia entre ambos métodos y en qué caso se debe aplicar cada uno.

Formateo rápido y formateo completo

Existe una regla generalizada que dictamina que hacer un formateo completo de una unidad es mucho mejor que la opción rápida, ya que un formateo completo limpiará completamente la unidad de almacenamiento, sin ningún tipo de rastro del contenido que pudiera tener almacenado antes.

Otra diferencia importantísima entre el formateo completo y el rápido es que el primer procedimiento comprueba y marca como defectuosos los sectores que no pueden ser ni leídos ni escritos. Esto significa que en el caso de que el proceso encuentre un sector dañado lo marcará en la tabla nueva que creará para evitar que el sistema lo utilice, y por lo tanto falle al momento de escribir datos sobre este sector.

Esto garantiza que el disco formateado completamente utilice todo el espacio disponible, exceptuando los sectores defectuosos, y que nos brinda un buen tiempo de uso con seguridad.

La verdad sobre el formateo rápido

El formato rápido de una unidad es exactamente lo contrario que un formato completo, ya que en lugar de hacer comprobaciones, formatear y crear una tabla de archivos nueva, sólo se limita a eliminar partes del sistema de archivos. Es decir que básicamente el formateo rápido no reconstruye el sistema de archivos eliminando todos los datos en el proceso, ni comprueba los sectores defectuosos, sólo construye una nueva tabla sobre la anterior, ocultando los datos que estaban almacenados.

Teniendo en cuenta esto, bastaría con utilizar algún software de recuperación de archivos para poder utilizar nuevamente todos los archivos y documentos que estaban almacenados antes del formateo rápido. Esto es una pesadilla para todos aquellos preocupados por la seguridad de sus datos. Es por ello que si nos preocupa este punto, lo mejor es utilizar el formato completo antes de vender, regalar o tirar un disco duro.

Conclusión

Básicamente, la diferencia más importante entre un formateo rápido y uno completo es que en la segunda opción, la unidad, luego del proceso, queda más “limpia”, completamente libre de datos y preparada para funcionar sin problemas por sectores defectuosos, también garantiza que el sistema funcione más rápido y con mayor estabilidad y eficiencia. Es por ello que el formateo completo debe usarse en todo lo relacionado con la instalación de sistemas operativos y cuando el sistema presente problemas difíciles de resolver.

Por otro lado, el formateo rápido sólo debe ser usado cuando necesitamos eliminar rápidamente vestigios de instalaciones de sistemas operativos u otras tareas en las que no se requiera de mantener una seguridad férrea, es decir realizar un limpieza profunda en forma rápida.

Fuente: tecnologia-facil.com/que-es/diferencias-entre-formateo-rapido-y-formateo-completo/


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