1. Aumentar Memoria RAM.

Cuidado a la hora de ampliar la memoria RAM: debemos conocer qué tipo de módulos DDR acepta nuestra placa base. A estas alturas lo normal es usar DDR4, pero en equipos antiguos podríamos estar usando módulos DDR3, que físicamente tienen una diferencia clara en el separador de las dos secciones de pines. Mucho más raro será encontrar DDR2 o DDR en nuestro equipo.

La razón no es otra que esa multitarea que permite que tengamos abiertas numerosas aplicaciones al mismo tiempo sin que ello afecte a la fluidez del sistema.

Para lograr esa fluidez uno de los ingredientes fundamentales es esa memoria RAM, un recurso que todos los procesos se reparten pero que puede agotarse rápidamente. Entre los culpables están los navegadores web como Chrome o Firefox, que necesitan cantidades ingentes de memoria ante unos sitios web cada vez más exigentes en este recurso.

En términos generales contar con 16 GB de memoria RAM suele dar margen de maniobra suficiente para prácticamente cualquier usuario.

Como recomendación para comprar los módulos de memoria adecuados es revisar el manual de tu computadora o motherboard, lo puedes buscar en Internet y en varias ciudades hay Plazas de Tecnología donde puedes llevar tu máquina y preguntar que memoria le va mejor, asesorarte por un experto.

2. Disco Duro de estado sólido, Unidades SSD.

Otro de los elementos clave para darle un verdadero empujón a tu experiencia de usuario con el PC es el del almacenamiento. Si tu equipo va más lento de lo que debería es probable que tengas algo sobre cargado el sistema operativo, y también que comprases el ordenador con un disco duro tradicional.

De hecho lo normal en un buen disco duro es lograr tasas de 100-120 MB/s en lectura secuencial: cualquier unidad SSD con conexión SATA (la misma que usan los discos duros en los últimos años) llega sin problemas a los 500 MB/s.

Las unidades SSD más económicas permiten multiplicar por cinco la velocidad de los discos duros tradicionales: el impacto en nuestro día a día es enorme, y son la compra obligada si pensamos en renovar equipo y no teníamos una.

Te recomendamos una unidad de 240 GB o 480 GB.

3. Limpiar el PC.

Y si vamos a ampliar el PC quizás deberíamos aprovechar para darle un repaso a su limpieza y refrigeración interior. Ya que lo abrimos para introducir nuevos componentes podemos aprovechar para seguir algunos consejos básicos de limpieza.

¿Para qué limpiar el PC por dentro? Pues para evitar que el polvo que se va acumulando acabe depositándose en los componentes de nuestro PC y eso provoque riesgo de sobrecalentamiento de algunos componentes.

Esto es especialmente importante en los ventiladores del equipo en los que se va acumulando suciedad. Podemos pasar un cepillo de dientes o una brocha de afeitar por esos ventiladores para limpiar todo ese polvo y pelusas que pueden estar acumulándose en ellos.

Eso permitirá no solo que puedan girar a su velocidad normal y que por tanto el flujo de ventilación sea el adecuado, sino que además evitemos la posible generación de ruido excesivo en el equipo por unos ventiladores que tenían que funcionar más rápido para hacer el mismo trabajo que hacían antes.

Fuente original:
https://www.xataka.com/componentes/estos-cuatro-consejos-le-daran-nueva-vida-a-tu-viejo-pc-hace-5-anos-que-apenas-notes-bolsillo


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